Si El Escorial y San Lorenzo de El Escorial ofrecen un entorno espectacular para el disfrute de los Caminos Históricos y de la Naturaleza del Real Sitio, este entorno es el de sus Jardines Históricos.

Desde la estación de tren en El Escorial, eligiendo las escaleras de la izquierda, salimos justo frente a La Casita del Príncipe, construida por Carlos III como pabellón de recreo para uso de su hijo, posteriormente Carlos IV , por entonces Príncipe de Asturias, en un bosque de robles, entre el Monasterio de El Escorial y el núcleo urbano escurialense.

La Casita del Principe:

L20140608_123738a Casita del Príncipe constaba inicialmente de un solo bloque rectangular, con una fachada de 27 metros, que recuerda a la del Museo del Prado, la obra maestra de Juan de Villanueva. Entre 1781 y 1784 fue ampliada con un ala posterior.

Está rodeada por dos jardines, uno en la parte delantera y otro en la trasera, comunicados entre sí por dos pórticos de columnas toscanas. El gusto palaciego de la época está presente en sus fuentes, estanques, cascadas, paseos y setos de boj. A ello se añade la existencia de un extenso parque a su alrededor, poblado por especies autóctonas, como el roble y la encina; alóctonas, como la sequoya y el pinsapo; y árboles típicos de jardines.

El edificio guarda en su interior una relevante decoración dieciochesca, representativa del arte palaciego de la época, en buen estado de conservación. Aunque gran parte de los elementos originales se perdieron durante la invasión napoleónica, el rey Fernando VII volvió a decorarlo. En el siglo XX, el mobiliario fue restaurado a iniciativa de Alfonso XIII.

En la planta baja destacan las decoraciones neoclásicas de Ferroni de estilo pompeyano o etrusco, las sedas, tapicerías, el mobiliario, las lámparas y los relojes. Los estucos de mármol y los techos fueron pintados por Vicente Gómez, Juan de Mata Duque, Luigi Japelli, Mariano Salvador Maella y Francisco Bayeu. En la planta superior, las bóvedas (situadas a una altura mucho menor que las de la planta inferior) están rematadas con estucos con relieves, esta parte no se incluye en la visita.

Hoy, la visita del edificio, gestionado por Patrimonio Nacional, supone un desembolso de 5€, sin descuentos.

Casita del Infante:

20151128_135859Siguiendo el Paseo del Principe, se llega directamente a la Calle Ancha y al muro de las instalaciones deportivas del Colegio Alfonfo XII. Girando a la derecha y luego a la izquierda, llegamos al Monasterio, que bordeamos caminando lo conocido como La Lonja, para, una vez llegados al arco, de lo que en su día fue la botica a la izquierda y hoy ocupa la Universidad, a la derecha, acceder al Jardín de los Frailes. Lugar para disfrutar. Salimos, caminamos hacia la izquierda, y llegamos a La Casita de Arriba o del Infante, obra también de Villanueva, destinada para el infante Gabriel de Borbón, hermano de Carlos IV, el mejor lugar para apreciar el Monansterio de San Lorenzo.

En el Jardín de los Frailes:

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Salvo el Jardín de los Frailes, tanto la Casita del Príncipe como la del Infante, están hoy invadidas por los frutos que la Escuela de Montes dejo en en este entorno. Enormes arboles forestales plantados en un entorno ajeno (enormes Sequoyas , Cedros,Pinsapos, etc..) que sustituyeron los arboles autóctonos, como el Neoclásico invadió entornos ajenos,y nos impiden hoy disfrutar de unos jardines construidos con otras perspectivas.

El retorno a la estación de El Escorial lo podemos realizar a través del Parque de La Herrería, elemento fundamental en la obra de Felipe II. 20151114_134001